No Más
¡A combatir la peste de la corrupción!
El ejercicio político me ha llevado a comprender que el mayor problema que tiene Colombia no radica en los grupos armados, la falta de educación, salud, desempleo o iniquidad en el accionar de la justicia; esos son simples síntomas de una peste que pocos ciudadanos y escasos políticos, que en su mayoría son los portadores, se preocupan por curar. Esta peste que debilita a nuestro país es como el cáncer para el cuerpo humano, que entorpece su funcionamiento en general.
Siendo así, es evidente que las políticas públicas tendientes a la transformación positiva de Colombia deben centrarse en curar la peste de la corrupción y no solo en combatir de manera aislada sus síntomas.
Para ilustrar lo anterior imaginemos una empresa que tiene un gerente a quien lo único que le preocupa es hacer negocios para su lucro personal. Como consecuencia de la falta de atención administrativa aparecen goteras, una plaga de ratas, los empleados toman la decisión de iniciar y terminar labores a la hora que les place y los productos resultan defectuosos como efecto del efímero control de calidad. ¿Que debería hacer la junta directiva ante esta situación caótica? De manera equivocada se podría tratar de remediar la situación comprando altas dosis de veneno para ratas y con drásticas sanciones para los empleados, lo cual seria costoso e inefectivo y es similar a lo que se hace en Colombia cuando la lucha se centra únicamente en los grupos armados o en problemas específicos olvidando combatir su origen.
La solución de fondo para el problema de la empresa es sencilla: cambiar el gerente por uno que se preocupe por el bienestar de la organización y no por su beneficio personal. De la misma manera la solución para Colombia debería ser acabar con los dirigentes y políticos corruptos que lo único que buscan es su provecho y el de sus amigos.
De no haber existido una autoridad corrupta que atropelló a unos campesinos, probablemente nunca habría surgido la guerrilla en Colombia y esta no se habría trasformado en grupo narcotraficante. Es por esto que la lucha contra la violencia en nuestro país no solo debe ser guerrerista sino también debe buscar combatir la corrupción que la generó, lo cual es imposible cuando en el campo se lleva a cabo una contrarreforma agraria con la aquiescencia del Estado o cuando las grandes extensiones de tierra como el caso de Carimagua pretenden ser entregadas a grupos elites empresariales y no a la población vulnerable.
Con la guerra se ha generado muerte, pero de fondo no se ha solucionado nada, pues, pasados muchos años de confrontación bélica tenemos como resultado que por la acción y omisión de políticos corruptos la tierra esta más concentrada en manos de unos pocos y los campesinos al igual que hace mas de cincuenta años no tienen nada o solo tienen pequeñas parcelas. Siendo así, es fundamental combatir la corrupción para poder quitarles sustento a las actuales y futuras formas de violencia.
La baja calidad en la educación en Colombia responde en esencia a la negativa del profesorado a ser evaluado de manera adecuada. Pareciera que los profesores solo quisieran tener derechos pero pocas obligaciones y esto lo hacen realidad gracias a que tienen representantes políticos que por ganar votos y mantenerse en el poder los defienden sin pensar en las necesidades del país.
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De igual manera, ningún recurso para la educación será suficiente sí para construir un colegio La Secretaría de Educación incurre en sobrecostos como los que rodearon la compra del famoso lote en Usme.
Así, lo que se necesita no es solo hacer inversiones en bibliotecas, aulas virtuales y demás herramientas, sino también, lo que se debe hacer es combatir de fondo la corrupción que lleva a que el país este ubicado como uno de los de peor calidad en educación a nivel internacional.
En términos de salud, se ha vuelto una costumbre que para poder acceder a determinados servicios y medicamentos sea necesario instaurar tutelas. Lo que se requiere son sanciones drásticas contra las empresas con ese tipo de conductas reiterativas y sobretodo el castigo en las urnas a los legisladores que se niegan a apoyar reformas a la salud.
Por ultimo, en muchas ocasiones cuando una empresa o particular le aporta a un candidato una suma considerable de dinero para su campaña, este como contraprestación pasa a ser parte de la nómina, y por ende suele tener la obligación de favorecer a su patrocinador. De esta manera, estos políticos gestionan contratos, prebendas, excepciones y exenciones beneficiando a unos pocos y poniendo en peligro el desarrollo del país. Se podría pensar que uno de los inicios de la corrupción surge en la forma de financiación de las campañas que involucra tanto a políticos como a ciudadanos en general, por ello, es fundamental controlar y tener claridad acerca de donde provienen los dineros para las contiendas electorales.
En estas líneas ha quedado demostrado que la génesis de los problemas en Colombia es la corrupción, la cual se representa en algunos políticos, funcionarios, contratistas, y ciudadanos, los cuales tienen que ser eliminados para poder darle desarrollo al país. La forma de acabar con estos sujetos, no es matándolos claro esta, la forma es negándoles nuestro apoyo en las urnas y denunciándolos ante la mas mínima conducta irregular que cometan. Debo confesar que mi sueño es ver más corruptos en la cárcel que personas juzgadas por cometer delitos menores.

