DESDE EL CENTRO

PREFIERO ESTA DEMOCRACIA IMPERFECTA
Por Víctor Hugo Malagón.
Profesor Universitario. Especialista en Política y Relaciones Internacionales.

No se puede confiar en la recta intención de los violentos ni en la sensatez de quienes, con banderas trasnochadas de supuestas revoluciones, solo pretenden sembrar el terror y el miedo entre un pueblo tan adolorido como el colombiano.

Confieso que aunque me aterra y me enferma, ya no me sorprende el obrar de los bandidos guerrilleros de mi país. Casi como aquella crónica de una muerte anunciada, veníamos avizorando y casi denunciando, durante varias semanas, las trágicas consecuencias de esta errática relación con los seres viles y despiadados que tienen en su poder la libertad de miles de compatriotas.

Resulta que la respuesta de los terroristas de las FARC a las muestras unilaterales de buena fe por parte del gobierno colombiano para avanzar en un posible acuerdo humanitario que permitiera la liberación de todos los secuestrados fue la muerte de 11 exdiputados vallecaucanos que habían sido privados de la libertad y que estaban bajo el plagio de los delincuentes de las FARC. De qué otra forma, si no delincuentes, se puede calificar a quienes asesinan, roban, secuestran, trafican armas, estupefacientes y personas, toman poblaciones de forma violenta, ponen bombas, atentan contra las infraestructuras públicas y un millón de etcéteras que todos los días desgarran la confianza y la esperanza de nuestro pueblo.

No porque digan que son amigos del pueblo y que su “lucha” es por las reivindicaciones de los más necesitados, podrían legitimar ante los ojos del mundo (aquel democrático y civilizado) sus acciones infames y desgraciadas que a fin de cuentas no son sino una maldita herencia de la guerra fría y de uno que otro dictadorzuelo que, al parecer, aún vive en América Latina.

Y mientras nuestros compatriotas mueren en este juego demencial de sus captores, únicos causantes y responsables de estas atrocidades, otro grupo de compatriotas que se dicen demócratas, se complacen y se regocijan con los fracasos y dificultades del Estado y viajan al exterior, a veces con recursos públicos, a denigrar de nuestro pueblo, de nuestra realidad y de nuestro carácter, apoyando directa o indirectamente los intereses de esos chantajistas cuya meta es la anarquía y rompimiento de nuestro estado, de nuestras instituciones y de nuestra democracia. En varias oportunidades he dicho públicamente que nuestra democracia no es perfecta y que tiene mucho camino por avanzar, y sin embargo ante la amenaza de los terroristas, prefiero defender esta democracia imperfecta antes que aceptar dictaduras basadas en el chantaje y en el terror.

Correo: vicmalagon1@hotmail.com