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Hoy y casi como una costumbre los corazones de los Colombianos honestos amanecieron de luto por el profundo dolor que nos genera la muerte indiscriminada y atroz de nuestros compatriotas, esta vez se trata de Edinson Pérez, Alberto Barragán, Ramiro Echeverri, Alberto Quintero, Jairo Hoyos, Juan Carlos Narváez, Héctor Fabio Arizmendi, Francisco Javier Giraldo, Carlos Alberto Charry, Nacianceno Orozco y Rufino Varela, quienes eran once de los doce diputados del Valle del Cauca que desde el 11 de abril de 2002 fueron secuestrados por los terroristas de las FARC y el 18 de junio murieron asesinados a manos del mismo grupo. No es posible que en muchos países estos terroristas que asechan a los colombianos sean catalogados como delincuentes políticos cuando en realidad son una organización criminal sin ningún tipo de fundamento ideológico y sin una causa distinta al enriquecimiento de sus arcas a través de actos ilegales.
Como político, pero sobretodo como ciudadano Colombiano, quiero aprovechar este medio para solidarizarme con las familias de todas las victimas del secuestro, la muerte y en general de los actos violentos de los terroristas, especialmente con las familias de los once diputados del Valle del Cauca quienes hoy tienen que soportar el inmenso dolor de perder a un ser querido, pero sobretodo quiero aprovechar esta oportunidad para invitar a todos los Colombianos a entender que no podemos justificar desde ningún punto de vista los actos cometidos por las FARC, a entender que estos criminales no tienen ninguna intención de acabar con la violencia, porque la violencia es para ellos el negocio que los llena de dinero y poder. Por lo tanto no podemos permitir que el Estado siga perdiendo su poder de coerción frente a los grupos terroristas, hay que tener mano dura con los enemigos de la vida, de la libertad y de la paz.
Ojala esta vez haya una reacción certera contra las actuaciones atroces de los criminales que han acabado con la tranquilidad en nuestro país, estamos cansados de que se emitan órdenes de captura y condenas que no tienen ningún efecto en la realidad porque no menoscaban la estructura criminal de los grupos al margen de la ley.
No se puede ser condescendiente con criminales que no tienen la voluntad de devolverle la seguridad que le robaron a Colombia. Terroristas que buscan exonerarse de la responsabilidad de sus actos e inculpar al gobierno y además tienen el descaro de afirmar que “expresando un profundo pesar por la muerte de los diputados”.
Esperamos que por primera vez se haga verdadera justicia, que aunque no sirve de consuelo ni remedio de los males que aquejan al pueblo Colombiano, ni al dolor de los padres, hijos y hermanos de las victimas por lo menos nos garantiza que no queden crímenes impunes y comencemos a construir un camino hacia el cambio de esta realidad desalentadora que hoy se nos presenta, para que en un futuro cada persona pueda vivir sin el temor de ser secuestrado o asesinado a manos de los enemigos de la vida.
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